La terapia infantil o psicoterapia infantil es un tipo de intervención terapéutica que tiene como finalidad principal potenciar el bienestar emocional y social del niño, y se diferencia de la terapia de adultos no tanto en el objetivo de las intervenciones sino en la manera de llevar a cabo la relación y el proceso terapéutico.

Los problemas psicológicos también han de tenerse en cuenta a en edades tempranas, pues un tratamiento eficaz a estas edades va a condicionar positivamente el crecimiento del niño.

Las características claves y distintivas que tiene la psicoterapia infantil,  la importancia que tiene la participación de toda la familia, y los beneficios que tiene hacerse cargo hoy de una dificultad de este tipo.

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Si es que alguno ha tenido la oportunidad de visitar una consulta psicológica infantil, ha podido darse cuenta que gran parte de la implementación presente corresponde a juguetes. Así es, los niños juegan en psicoterapia. Muchos padres al preguntarles a sus hijos que hicieron en la sesión de hoy se sorprenden al oír que jugaron. Con mentalidad adulta es común para nosotros el asociar el “jugar” con perder el tiempo o no hacer nada. ¡Nada más equivocado! Si para nosotros los adultos nuestro lenguaje es el habla, para los niños su lenguaje es el juego, por lo tanto es a través de éste que ellos se comunican, aprenden y representan sus principales miedos y deseos.
Si bien la psicoterapia infantil puede ser individual (es decir, el paciente es el niño, y las sesiones se realizan a solas con él), es necesario citar regularmente a los padres u otros cuidadores principales. Estas sesiones con los padres tienen varios objetivos, por un lado es importante contarles los progresos del niño, así como sus mayores dificultades. En el caso de que se le realice una evaluación psicológica, será a ellos a quienes se les hará una devolución de lo observado. Por otro lado, muchas veces para lograr cambios importantes y duraderos en la vida de los niños es necesario intervenir también a nivel de otros miembros de la familia. Esto puede tener que ver con el trato hacia el niño (mal-trato), con la comunicación familiar, la cercanía entre sus miembros y múltiples áreas más. En este sentido, hay que tener en cuenta que en caso de que nuestro hijo comience un proceso terapéutico, nosotros también deberemos asistir en algunas ocasiones y estar dispuestos a generar cambios en pos del bienestar del niño.
Un tercer elemento importantísimo a la hora de realizar psicoterapia individual con niños es que tenemos a distintas personas involucradas en el proceso, las cuales pueden tener perfectamente distintos objetivos para la misma terapia (a diferencia de lo que ocurría en la psicoterapia familiar).